Trabajo Individual | Clase 1 - Inicio | Noelia Leal

A partir de lo sucedido en la primera clase, me di cuenta de que estaba pensando al “yo” como una construcción considerada desde uno mismo, es decir, que el “yo” era el conjunto de características físicas o de personalidad que delimitan, constituyen o enmarcan las ideas, creencias, forma de pensar y de actuar de cada quien. (Si mi yo esta compuesto por tantas cosas, como mi contexto, mis relaciones, mis pensamientos, mi posición frente a determinadas cosas, si mi yo es todo lo que se junta para caracterizarme. ¿Eso es realmente mi "yo"?, ¿Es posible transformar ese "yo"?, ¿Puedo influir sobre mi misma o solo el contexto puede hacerlo?).

Luego de poder reflexionar sobre esta cuestión y a partir de la experiencia en clase, llegue a la conclusión de que en realidad “yo”, no es solamente lo que uno quiere presentar a los demás sino también, lo que los demás reciben y que decodifican de uno, ya sea desde aspectos visibles como la vestimenta, los accesorios (cosas que tienen que ver con la apariencia) hasta los aspectos menos visibles como las expresiones, gesticulaciones, o más específicamente la forma de hablar (como por ejemplo a los modos de decir las cosas, las palabras que se seleccionan, hasta el tono de la voz que se utilizamos al momento de decir las cosas), es a partir de esto que me pareció importante tener en cuenta que la mirada del otro no puede dejarse de lado ya que es algo que nos interpela a todos independientemente de cuánta importancia creamos que tiene la mirada o palabra del otro sobre nosotros mismos. (Sigo pensando lo mismo, desde la primer clase mis pensamientos fueron cambiando y esta experiencia me dio a entender que no hacia consciente lo que pensaba, no habia una mirada crítica, al contrario, naturalizaba mis pensamientos, mi forma de ver. Es por eso que a partir de releer mi escrito que me pregunto: ¿Nos interpela la mirada del otro? ¿Solo mostramos una parte de nosotros a los demás? ¿Podemos construir otro "yo" para los demás?).


Es así que comprendí que podríamos pensar al “yo” tanto a un nivel verbal, como no verbal, a partir de estás herramientas comunicacionales que se van construyendo a raíz de todas estas singularidades, similitudes, diferencias o de alguna forma, proyecciones que podemos hacer de nosotros mismos hacia la otra persona y viceversa, ya que mediante la experiencia hecha en clase, pude observar que buscaba mirar en mis compañeras la forma de vestir que ellas estaban utilizando para poder describirlas, esperando que eso me diese una idea sobre cómo era su personalidad o sus preferencias y que eso me diera una respuesta a como poder encarar el desafío propuesto ese día.  (Me doy cuenta que estaba muy pendiente de la consigna, creo que es algo común siendo la primera clase, es verdad que todavia me sigue sorprendiendo el lugar protagonico que tenemos como estudiantes dentro de la cátedra).


Al mismo tiempo miraba detenidamente las expresiones que hacían, sus actitudes a la hora de pensar y escribir, sus accesorios, fueron estas cosas las que me facilitaron presuponer sus características, pensamientos, acciones, gustos o disgustos a partir de mi interpretación sobre estos aspectos observables a simple vista, ya que de ahí podemos hacernos una idea general sobre el sujeto. (Pensando en la ultima oración, ¿Realmente podemos hacernos una idea general sobre el sujeto? ¿Podemos tener certeza alguna? ¿Somos capaces de discernir algo del otro, solo con lo que vemos a simple vista?).


Desde mi punto de vista fue más fácil tratar de pensarlas y entenderlas desde lo que yo pudiese reconocer, porque me era complicado desarrollar una descripción sin tener una base o algo que me pudiese guiar en este proceso, fue por eso que empecé a ver lo que las rodeaba o los aspectos que me hacían distinguirlas y tratar de descifrarlas desde una mirada que pensando en este momento, a partir de estas consideraciones, de que mi mirada estaba cargada de experiencias, pensamientos, gustos y costumbres que eran propias de mi y que me limitaban a la hora de mirar, pero que en el momento yo creí que me estaban ayudando. Digo que me limitaban porque al final de alguna manera, estaba reflejando en ellas ciertos aspectos que tal vez eran míos porque estaban ligados al entorno que conozco, saberes previos, vivencias que me condicionan. (El parrafo es confuso, pero es verdad que en un momento empece a reflejar en ellas cosas que eran propias de mis gustos o disgustos. Siempre que algo me cuesta, trato de aferrarme a lo conocido es por eso que volcaba esos aspectos hacia mis compañeras.

Me pregunto igualmente porque veia esto con una carga negativa, porque más allá de que no me pude despegar de lo conocido o de lo propio, esto me permitió finalmente a poder conversar con ellas y compartir nuestros puntos de vista que no importa que tan equivocados estaban generaban un ida y vuelta muy interesante, asi como dice el texto de Aprendiendo a descubrir de Wainhaus, donde destaca una frase de una educadora estadounidense que dice que se necesitan debates, diálogos, interacción entre los alumnos. 

Que si bien solemos hacer pero siempre ligado a algo más de instancia de corrección o de intercambio de ideas pero a mi parecer en ninguna otra materia se suele generar una instancia de debate como en esta materia. Además que no estamos acostumbrados a dejarnos llevar tan conscientemente por nuestros prejuicios, si no más bien es algo que naturalizamos y lo transformamos en inconsciente).


Por lo tanto, después de esta reflexión, pienso que fue interesante poder aprender a basarnos en los detalles más directamente observables y en los no verbales para poder darnos una primera idea en aquello que puede ayudarnos a describir o a conocer a una persona y de esta manera salir un poco de la zona de confort a la que estamos acostumbrados para poder hacer más visible y consciente lo que hacemos comúnmente en el día a día, de igual manera creo pertinente y necesario haber podido ahondar en la subjetividad de cada persona a la que describimos, permitiendo conocer de manera un poco más “profunda” o concreta para poder ver cuánto de eso que pensamos era cierto y cuánto se podía seguir explorando y conociendo del otro.

(Siento que termina muy de repente, podría haber ahondado más en lo que quise decir.

Me parecio muy importante el intercambio que tuvimos con los compañeros ese día luego de la consigna, ya que en ese momento observamos de manera más contundente que era lo que habiamos puesto realmente pensando en el otro y que era lo que habiamos reflejado de nosotros mismos, o tambien que cosas sonaban más como un prejuicio, tal vez a partir de algo que observamos en nuestros compañeros. Siempre es interesante estar abierto a recibir los comentarios de los demás, eso hace que todo sea más enriquecedor y más algo si tiene que ver con una consigna como el tener que decodificar al otro).

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