Cuando empezamos la cursada se nos presentó a la materia de Heurística como un “viaje” durante la primera teórica, donde recuerdo haber pensado ¿un viaje? ¿de qué tipo de viaje hablan?, lo que nunca me espere es que sea un viaje hacia nosotros mismos y todo lo que eso conlleva (¿Qué conlleva ese viaje?, ¿Encontré algo?). , una búsqueda continua de lograr abrir la mente y dejarse llevar, lograr dejarnos a la “deriva” (¿Por qué para mi la dervia suena como algo tan dificil para mi?).
Y si lo pienso fue así desde la primera clase, donde empezamos a caminar sin un rumbo fijo, de manera descoordinada, y en donde me encontré buscando en miradas que no conocía cierta complicidad ante un momento en el que no entendía que estábamos haciendo o donde me preguntaba ¿qué vamos a lograr con esto? y es esto último, lo que empezó a cambiar en mi a partir de las demás clases, empecé a cuestionarme ciertos aspectos que fui encontrando en mi, como por ejemplo: el acostumbramiento y la necesidad de tener una consigna cerrada que me diga que tengo que hacer que me sirve para no enfrentarme con la duda de que tema o de qué manera abordar ese objetivo (¿Será que me pasa esto porque me acostumbraron a seguir pautas?, ¿Tengo una posición sobre este tema?, ¿Me enfrento a esto o solo lo dejo pasar?), la necesidad de que te esté último sea específico durante las clases sin permitirme la posibilidad de fallar y es eso lo que propone el texto de “Acompañar la incertidumbre” donde Wainhaus comenta que “enseñar es acompañar en la incertidumbre”, y es lo que empecé a comprender a medida que transcurría cada ejercicio llevado a cabo tanto en clases como en las reflexiones grupales e individuales.
Esta materia me dio otra perspectiva en donde la incertidumbre no es vista como algo negativo, sino todo lo contrario, algo que brinda la gran oportunidad de iniciar una búsqueda propia tanto a nivel personal como profesional, donde estamos acompañados por los docentes que son los que dan el puntapié inicial para que busquemos posibles caminos, en donde no es necesario encontrar una solución al problema, sino que lo importante está en todo el proceso que uno hace para llegar a eso.
De igual manera, el sentirme tan libre durante los ejercicios hacia que no supiera por dónde ir, y sé que ese sentimiento viene de la necesidad de querer tener un orden y control sobre lo que estoy haciendo o lo que tengo que hacer (que a veces siento que busco de manera inconsciente para no sentirme varada en esa sensación de incertidumbre), en donde varias veces me cuestionaba si estaba haciendo bien el ejercicio, pero pensándolo ahora después de todo este recorrido, ¿había manera de que algo esté mal? (Me parece pertinente pensar en la frase: "Lo bueno es que el estudiante caiga en cuenta de su propia ignorancia y se esfuerce para superarla" del texto Aprender descubriendo de H. Wainhaus, ya que muchas veces tenemos miedo de que algo este mal porque es probable de que nos haga sentir que no sabemos sobre el tema, lo cual no nos permite aprender sobre eso).
Y es con todos estos cuestionamientos que puedo decir que logré dejarme dejarme fluir, y un gran punto de inflexión para mi fue la cuarta clase en donde solamente fue necesario estar en silencio y darnos el momento de pensar, lo cual al principio puede parecer fácil pero no, para mi fue complicado dejar que mi mente se abstraiga del entorno o empezar a pensar en cosas que no fuesen que tenía que hacer al llegar a casa, es decir, en mis obligaciones. (¿Por qué me obligaba a no pensar en eso? Capaz esos pensamientos en algún momento me llevaban a otra cosa más profunda).
Darle lugar y profundidad a mis pensamientos fue una experiencia sugestiva ya que no lo suelo hacer, al contrario, siempre trato de aislar cierto tipo de pensamientos distrayendome ya sea con música o viendo algo, pero a partir de esa clase creo que empiezo a entender la importancia de dejar fluir y dejar resonar mis pensamientos (¿Por qué no me escucho más seguido?, ¿Me da miedo dejar fluir mis pensamientos?, ¿Por qué solo me doy cierto tiempo para dejarme fluir?).
Es así que me parece pertinente recordar una frase que el titular de la cátedra comentó y es que “la resonancia necesita de tiempo y espacio”, se ve que lo que necesitaba hasta ahora era un espacio que me lo permitiese y ese espacio fue esta cátedra, con su metodología y sus puntos de vista, donde me habilitaron la posibilidad de salir de mi zona de confort, dejarme llevar por la deriva, permitirme sentir y convivir con la incertidumbre.
Al mismo tiempo me permitieron darme cuenta de cómo somos influidos por el entorno, tanto de manera consciente como inconsciente, como por ejemplo: la clase de referentes, condicionantes y la clase de modelos que son conceptos, ideas y nociones tan repetidas dentro de la carrera y de la facultad pero que hasta el momento no había pensado como tal porque tal vez son cosas a las que creo no prestarle mucha atención o que suelo naturalizar, hasta que las observamos y desglosamos en clases, fue a partir de ahí que los hice conscientes y ahora logro darme cuenta de que estoy rodeada por eso de manera constante.
Fue con estas prácticas y experiencias que realmente empecé un viaje en donde espero poder seguir dándome la oportunidad de dejar resonar en mi lo que la materia, los docentes y la cátedra en general proponen clase a clase, dejando de alguna manera condicionar mi mirada con nuevos proceso de aprender y desaprender, abriendo así nuevos caminos y formas de ver las cosas que me rodean cotidianamente, dándome la posibilidad de conocer quién soy yo cada vez que me lo cuestione sin preocuparme si eso me genera miedos o incertidumbre porque ahora comienzo comprender que todo forma parte de un proceso necesario que hay que dejar acontecer. (¿Hasta donde puede llegar mi pensamiento?, ¿Qué nuevas acciones voy a aprender para utilizarlas en mi vida?, ¿Puedo elegir cambiar lo que soy a partir de estas experiencias?.
Me parece muy enriquecedor el espacio que nos habilita la materia, dejandonos ser los protagonistas y siendo los docentes acompañantes en este proceso.
Lo cual me hace pensar en la frase: "Soy el unico juez capacitado para estimar su alcance" del texto El pesa-nervios de A.Artaud, ya que al fin y al cabo soy yo la que va a permitir que todo este proceso me sea util, solo yo puedo decidir si lo que hago dentro de la materia me va a acompañar de ahora en adelante y de que manera lo voy a utilizar).

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