Producción Individual | Clase 5 - Evaluación Parte B | Pedro Torres

 




Haciendo un análisis retrospectivo de los temas abordados en la materia hasta el momento, creo que se puede dividir las cuatro clases en dos grupos, con las clases 1 a 3 formando una única trayectoria lineal y la clase 4 siendo un ejercicio de alguna manera más independiente. Las primeras 3 clases de la materia resonaron en mí como un viaje que parte de una comprensión individual hacia una comprensión colectiva y contextual. Empezamos la jornada cuestionando que és
el yo — es decir, que es la idea del individuo y como se constituye —, y en ese momento inicial esa definición era todavía un poco abstracta.


Cuando partimos para el próximo paso, la clase de los referentes y condicionantes, empezamos a entender mejor cuales son los elementos e influencias que moldean la individualidad. Entendemos que cada persona tiene un bagaje muy particular de elementos que participaron en la construcción de quién es hoy, pero aún así pudimos conectar y relacionar esas diferentes influencias, y entender los patrones que ejercen en las diferentes personas. Y además de reconocer estes patrones, reconocer la forma con que comprendemos estes patrones, es decir, la forma en que pudimos organizar logicamente estes elementos. Con este ejercicio pude comprender cuáles son los límites de la autonomía en la construcción de nuestras identidades, y reconocer el papel que tienen los elementos externos. Entiendo que es normal que gran parte de nuestras identidades vengan de estímulos externos, y no es un problema, dado que la Heurística “no está preocupada por la originalidad: busca la autenticidad”. (Ars Heurística, § 9.). Es decir, no tenemos que estar constantemente creando riesgos de personalidad verdaderamente originales (si es que existen cosas verdaderamente originales) sino dedicar nuestra reflexión a entender si los riesgos de que nos apropiamos son auténticos, si realmente nos pertenecen y están en sintonía con nuestras aspiraciones, deseos, principios.


La jornada parte entonces para el ejercicio de los modelos. En ese momento pasamos de una comprensión que hasta ahora estaba en la escala del individual y pasamos para una comprensión colectiva. Para eso es necesario identificar los patrones que se repiten en las múltiples individualidades de la facultad, reconocer las similitudes que hay entre los individuos, asumir las simplificaciones necesarias (con cuidado para evitar los estereotipos), formular hipótesis como suponer los procesos (referentes y condicionantes) que llevan esa persona a ser quien es. Para ese ejercicio, tenemos que echar mano de una habilidad que me tomaré la libertad de llamar imaginación. Imaginación no con el sentido de fantasía, de crear escenarios irreales, sino como la habilidad de generar imágenes. La referencia que tengo es la imaginación sociológica, un término creado por Charles Wright Mills y que se refiere a la capacidad de pasar de una perspectiva personal a otra general y correlacionarlas, percibirse como parte de un todo y a partir de eso entender sus propios límites y posibilidades. “El individuo sólo puede comprender su propia experiencia y evaluar su propio destino localizándose a sí mismo en su época; de que puede conocer sus propias posibilidades en la vida si conoce las de todos los individuos que se hallan en sus circunstancias” (La Imaginacion Sociológica, C Wright Mills, p. 18).


La última clase, de resonar, me pareció, como se dijo anteriormente, un poco independiente a las tres anteriores. No es que no esté relacionada con los ejercicios anteriores, pero se trata de una observación consciente no del objeto (el sujeto y la identidad), sino de la herramienta que hemos estado utilizando todo ese tiempo: el pensamiento. Reflexionando sobre la forma que pensamos y los caminos que toma nuestro razonamiento, podemos entender mejor la forma en que hemos estado trabajando a lo largo de los últimos ejercicios. Y también ayudó, después, a entender mejor como utilizar esta herramienta en los siguientes ejercicios. Me parece muy provechoso que esa clase haya sido la última antes del momento de autoevaluación porque,  de hecho, creo que mi propio proceso de autoevaluación comenzó en esa clase. El contacto íntimo conmigo mismo en el campo de los pensamientos me ayudó a aclarar quién soy cuando estoy solo, y cuando tengo tiempo de explorar esa solitud. La mayoría de las veces podemos estar físicamente solos, pero no mentalmente aislados. Nos encontramos con estímulos externos, quehaceres, distracciones, interacciones virtuales, y no nos damos espacio suficiente para el resonar.


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