Siento que el camino de este espacio inició de la forma más heurística que podría haberlo hecho: una consigna que nos invitaba a poner el cuerpo, entregarnos a la deriva de aquello que sucedía y simplemente crear esa imagen del otro que veíamos, articulando con nuestro propio pensamiento. Esta primera consigna, elegirnos con la mirada con un otro y luego generar un perfil del mismo, puso en desafío la relación con el otro y nos hizo conscientes de nuestras miradas y de aquello que cargamos como estereotipo o modelo tratando de entender que es una forma de acercarnos a un objeto de estudio. Aquello que desconozco intento leerlo con las cargas que poseo, y ese objeto o sujeto de estudio me devuelve información que coteja mi pensamiento o me enseña nuevas sutilezas a mirar. De esta primera actividad me quedó el interrogante ¿Cómo miro? ¿Con qué prejuicios leo aquello que desconozco? ¿Es más importante que mi hipótesis se cumpla o sorprenderme con aquello que no acierto y conocer algo, alguien nuevo? ¿Hay más para ver pero mi mirada no logra captarlo porque no estoy acostumbrada a ello, por que me hace falta de algún conocimiento o marco valorativo diferente para notar esa característica?
Luego, en la segunda clase incorporamos nuevos compañeros eligiendonos por imágenes que cargamos y consideramos que representan algo para nosotros, de alguna forma guiándonos por aquello que resonaba en nosotros de ese otro para elegirlo. ¿Qué resonó en mí de aquello que elegí en mis compañeros? La consigna era simple pero compleja a la vez, dividir esas imágenes que llevamos en referentes o condicionantes o las categorías que deseáramos, encontrándonos en ese debate y devenir la idea de que aquello que pensábamos categorías tan opuestas se encuentran solapadas, construyendo una construcción más contradictoria en nuestros interiores. Recuerdo pensar ¿Cómo voy a comprender esto que esta persona trajo si nos conocimos todos hoy? La importancia del tiempo en la construcción del vínculo, de comprender la subjetividad del otro y generar una integración de ello fue uno de los ejes de esta clase a mi parecer. Darnos el tiempo de hablar, de conocernos, de prestarnos a la deriva de la charla fue una clave para el desarrollo de la actividad y de los procesos de cada uno dentro del grupo y con sus referentes propios. A su vez, lo logrado en la lámina grupal me lleva a pensar en una frase de Richard Meyer que aparece en uno de los textos de la cátedra: “Cuando los estudiantes descubren por sí mismos como resolver un problema, aprenden algo diferente a cuando simplemente se les da la solución”. Que importante fue para nosotros comprender por nuestra cuenta que el solapamiento de los referentes y condicionantes era natural, que las categorías no son estáticas sino que son performativas, que están en constante cambio como nosotros mismos lo estamos. ¿El cambio se detiene en algún momento? ¿Tiene un tiempo de vida o constantemente se renueva?
Con la tercera clase me resuena la siguiente cita de Tracey Tokuhama Espinosa: “Lo bueno es que el estudiante caiga en la cuenta de su propia ignorancia y se esfuerce por superarla.” Siento que en la clase de Modelos fue donde más sentí el peso de todo aquello con lo que cargamos constantemente, esos prejuicios, estereotipos, los modelos de los que partimos constantemente para crear algo más. Y justamente sobre esto se trató la consigna, construir un modelo de estudiante FADU poniendo sobre la mesa todo aquello con lo que conocemos el mundo, esos modelos internos. Nuevamente sentí evidenciarse lo importante de ser conscientes de que no creamos a partir de la nada, sino que todo lo que hacemos parte algo más pero el interrogante que se presenta es ¿Quiero siempre seguir aquello de lo que parto? ¿Se puede plantear algo fuera del modelo? ¿Existe algo extra-modélico? El modelo, el estereotipo no es necesariamente algo negativo, como dice Lippman al definir el término estereotipo y su función: “son imágenes indispensables para la vida en sociedad”. Al no tener ni el tiempo ni la posibilidad de conocerse íntimamente, cada uno advierte en algún otro algún rasgo que caracteriza un tipo conocido y completa el resto por medio de estos modelos que tiene en su mente. De algún modo, esta clase fue un retorno a aquella primera clase donde, desde lo inconsciente, pusimos en juego estos modelos que poseemos para tratar de conocer, de darle algo de certidumbre a aquel que se nos presentaba como un otro absolutamente desconocido. Habiendo pasado 2 meses de esa primera clase, ¿conozco realmente algo de mis compañeros o sigo acercándome a ellos a través de prejuicios y/o modelos? ¿Cuándo se genera ese cambio en una vinculación? ¿O los prejuicios nunca abandonan la interacción humana?
La última clase de este bloque fue quizás de las más inciertas dentro de la cursada, una consigna que únicamente podía entregarnos a la deriva de pensar y fue de lo más complejo para mí. Esta consigna exige estar presente, ser parte del proceso y entregarse a él, reforzando la idea heurística de la importancia del sujeto situado, como parte de un proceso dinámico y cambiante que intercambia constantemente entre el interior y el exterior. Me sentí consciente de mi misma, de mi vínculo con mi interior y mi pensamiento, del poco lugar que le doy a ese pensamiento consciente por miedo a lo que puede devolverme. Y justamente con ello me encontré en el ejercicio, me sumí tanto en mi que me encontré con mi dolor más interno en medio de la clase, mi deriva me llevó a ese lugar que no me estaba permitiendo pensar y que trataba de tapar en esos días. La actividad, la música, resonó con ese interior mío y a pesar de creí no estar cumpliendo con las expectativas de la actividad por perderme en ese mundo interior si me sentía presente, pensante, activa, y como bien se dijo en la primera teórica “perderse es estar completamente presente”. Fue interesante encontrarme con mi deriva, experimentarla con un poco de aprensión por ser tan desconocida, pero pudiendo hacer esa introspección tan necesaria, y como dice Artaud "ser testigo de mí misma, de esa corteza de palabras, esas imperceptibles transformaciones de mi pensamiento en voz baja". Me gustaría plantearme hacía adelante como interrogante en los siguientes bloques: ¿Cuál es el alcance de mi pensamiento? ¿Qué significa el espacio que la heurística me brinda? ¿Qué más tiene para brindarme este espacio colectivo en mi proceso interno?
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