Reflexión Final | Clase 2 - Referentes | Lorena Peralta

La elección de referentes y condicionantes para esta actividad fue complejo en un principio, eran muy pocos los que tenía claro que quería llevar y el resto de ellos requirieron de un mayor esfuerzo para elegirlos, pensarlos. No porque no fueran importantes, sino porque quizás lo fueron hace un tiempo y ya no los recordaba tan rápidamente. Parte de mis referentes son elegidos por mi misma, de búsquedas propias en el cine o en otras disciplinas, pero que no llegue a ellos a través de lo académico, sino en mis tiempos libres. Otros de ellos tienen esa cuota de casualidad, mis amigos, ciertos roles que jugué dentro de la carrera, porque no fueron completamente una imposición, pero tampoco una elección propia, sino las circunstancias me llevaron a ello sin que sintiera gran elección pero que al finalizar el proceso notaba que eran cosas que disfrute y decidí conservar a futuro.

Note con la observación y comparación de mis referentes y los de mis compañeros que quizás me había dejado llevar por algo más emocional, personal, a la hora de elegir mis referentes. Quizás pequeñas acciones, personas que fueron fugaces, pero que marcaron algo que hasta hoy permanece conmigo y en mi identidad como alumna y diseñadora. Noto que a pesar de algunas de esas referencias haber sido incorporadas en la facultad, las conserve porque hubo algo de ellas que resonó en mi, quizás por la situación que vivía en el momento que conecte con ellas y conserve ese buen recuerdo y comfort, así como otras que fueron tan recurrentes que no concibo la idea de hacer una lámina de referentes sin que estén presentes. El proceso de armado de lámina grupal me hizo notar eso y en cierto sentido me sentí incómoda, como si estuviera sobreexpuesta, pero me deje llevar por ello y abrí esas historias tan personales a mi grupo. ¿Esa incomodidad a que se debe? ¿Por qué me es difícil exponer mi pensamiento y razonamiento interno a un grupo? Al estar sola para la segunda lámina me fue más sencillo retomar otros referentes o imágenes aun más personales, otras más superficiales, pero con una presión aún mayor en pensar categorías que hablaran de mi, de como yo pienso esos referentes y condicionantes sin la discusión con un otro que me devolviera su punto de vista sobre eso que veía de mí, sino solo lo que yo misma veía de mi y mis referentes propios.

Por otro lado, creo que gran parte de los referentes dentro de la carrera se van dando por el contenido mismo, por la prioridad o importancia que se le dan a ciertos temas, textos, autores, cineastas que se repiten hasta que uno entiende su importancia. O no. Siento que esa es una fina línea que se produce en muchos estudiantes, temas que se toman como referentes porque se disfrutan, pero que para otros son simples condicionantes o limitantes porque no se hallan en ello pero deben usarlos porque la actividad lo exige. Pero entonces ¿No son un poco de ambos? Nos condicionan pero son un norte para la actividad que realizamos.  Así como vimos en una teórica el modelo y su uso forma parte del pensar, “no creamos a partir de la nada, sino que todo parte de algo más”, entonces es importante el desarrollo y visualización de varios modelos (infinitos si se pudiera) para comenzar a construir un pensamiento crítico, propio, y de acuerdo a qué rol juegan dentro de ese pensamiento se los considerara más condicionantes o referentes ¿por qué no ser ambos? El solapamiento entre condicionante y referente es un hecho, solo depende de cómo se estructure ese vínculo el tipo de modelo que se creara.

Por alguna razón, pienso en todas las veces que dentro de la facultad se condiciona la actividad del alumno a través de las consignas mismas, son rígidas, pero no de forma contenedora, sino que pueden ser extremadamente limitantes a la hora de querer generar un proceso creativo que quizás sea diferente al que se está planteando como mirada de la cátedra, como si solo una forma estuviera bien y otras no. Comprendo que se quiera generar una cierta idea o tipo de disciplina en el alumno para el desarrollo de su trabajo, pero en este tipo de situaciones pienso que la educación como sistema necesita flexibilizar y comprender que cada uno puede tener distintas formas de llegar al mismo resultado y no por ello es el incorrecto. ¿Quién marca que un método es mejor que otro? ¿Como alumno podemos romper con eso establecido y plantear otro modo? Allí donde se juega la subjetividad propia del profesor dentro de las correcciones pueden ser condicionantes fuertes para un alumno. Frases como “lo que estás haciendo es igual o inferior a lo de X” condicionan la percepción del alumno de sí mismo, en general de forma negativa. ¿Por qué necesitamos de la comparación con el otro para hacernos entender? ¿Se puede hablar desde el proceso propio de esa persona únicamente?

Pero así mismo hay actividades rodeadas de condicionantes pero que dejan ciertas ventanas abiertas para que como alumnos juguemos. Recuerdo con mucho cariño una actividad en segundo año, donde se armaban dos ruletas: una contenía géneros de documental, otra palabras disparadoras, a partir de la combinación de ambas que era producto puro del azar teníamos que generar un documental de 5min de eso, con el enfoque que quisiéramos pero respetando esos dos condicionantes. Había allí algo muy fuerte que nos limitaba por un lado, pero que a la vez nos permitía jugar y disponer del resto como quisiéramos, lo cual se sintió un poco temerario al principio, salir a buscar nuestra historia sin más que una palabra en mente.

A su vez, siento que la palabra referente es la más utilizada dentro de la facultad, se habla de referentes para ejemplificar temas, para dar guías a la hora de buscar inspiración, incluso hay actividades explícitas como los moodboards donde se hace la presentación de referentes para algún proyecto. Y aquí es donde siento que se vuelve a jugar esa doble cara del referente/condicionante, porque a medida que uno avanza en esos proyectos si se desvía de aquello que presentó en un principio como referente hay un llamado de atención, como si en el proceso creativo no fueran apareciendo nuevos referentes, nuevas formas, es imposible mantenerse en solo un grupo de referentes que se pensó cuando aún no se tenía claro cómo iba a ser ese proceso de proyecto. Estos fragmentos me recuerdan al texto de Tim Harford: “A menudo la creatividad aparece cuando sacamos una idea de su contexto y la ponemos en otro lugar.” (Una manera poderosa de despertar tu creatividad natural, Tim Harford) ¿Hay una única forma de inspirarse? ¿Hay un tiempo para la inspiración o puede atravesarnos constantemente? ¿Vivimos con la puerta abierta a la inspiración o requiere de un tiempo, de una forma?. En estos casos el referente funciona como un ente regulador de esa actividad que se está llevando a cabo, pero también siento que pueden surgir otras posiciones. Por ejemplo, en los intercambios entre compañeros me han sugerido infinidad de referentes que aludían a mi proyecto y me ayudaron a investigar un poco más allá en aquello que estaba realizando y que a la vez me alentaban a seguir por ese camino que estaba explorando. Frases como “esto me remite a …”, “me resuena a esto que vi…”, “podrías mirarte esto, por ahí te sirve”, anteceden a la recomendación de referentes que, desde mi punto de vista, nos ayudan a expandirnos y pensar otras posibilidades que ese otro nos presta de su conocimiento y experiencia.

Si tuviera que pensar qué preguntas le haría a un compañero para ampliar este tema creo que empezaría por “¿Cuál fue la corrección o aporte que te dio un compañero o profesor que más te sirvió?”. Si es capaz de recordarlo, es porque de alguna manera lo tiene como referente o guía no solo para aquello que realizó sino para todo lo siguiente, debe ser una frase que resonó tanto que continúa haciendo efecto pero que quizás hasta no escuchar la pregunta no se dio cuenta que así era. Por otro lado le preguntaría “¿Qué tipo de consigna preferís?”. Hay quienes necesitan consignas duras, que actúen de camino a seguir para poder poner en marcha sus proceso creativos, mientras que otros cuanto más ambigua o libre sea esa consigna se encuentran más a gusto. En mi caso, siempre me sentí parte del primer grupo, pero creo que poco a poco descubro que en la ambigüedad de algunos enunciados puedo darme la libertad de buscar aquello que realmente quiero explorar, desde una necesidad de estar más presente, más consciente de aquello que hago sin que algo me está marcando tanto la ruta o el final de la misma, obligándome a caminar ese proceso con los ojos muy abiertos. Qué mejor condicionante que ese.

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