REFLEXIÓN, Julia Gentil
Cuando comenzó el ejercicio y me
cuestioné qué pienso cuando pienso, me di cuenta que tengo pluralidad de
pensamientos a la vez, me cuesta encontrarles un enfoque concreto, una
conclusión y como consecuencia también me cuesta dirigirme a uno a la vez.
Comenzó a rondar en mi mente la
palabra quietud, siendo producto de
una paradoja, porque lo que menos había en mi cabeza era quietud, pero dentro
de todo ese vaivén de pensamientos y sentimientos, quería conciliar la quietud.
Relaciono la quietud con lo tranquilo, lo puro, en un color en particular: blanco
¿Es posible pensar en blanco? Cuando me propongo pensarlo, comienzo a
imaginarme colores, múltiples combinaciones de eso; intento reprimirlos, pero
se hacen cada vez más presentes. ¿Será que pensar en blanco para mí es pensar
en colores? Me imagino un lienzo, listo para ser víctima de una creación artística.
Lo blanco como algo virgen, puro y creativo. Comienzan a oírse los sonidos, el
lienzo blanco ahora es multicolor, el ritmo de la música y los sonidos direccionan
las pinceladas de mi mente.
Intento mantener los ojos cerrados para aislarme del contexto y pensar sin que me influyan las imágenes que puedo crear allí, pero instintivamente mi mente construye los objetos y personas de la habitación, intento darles una función y un lugar determinado. Mi mente construye imágenes al mismo tiempo que las intenta reprimir. Parece que esa misma represión las crea. Hay una contradicción constante en mis pensamientos, la abstracción se combina con lo exacto. ¿Será mi manera de pensar el diseño? Siguen sumándose pensamientos al colectivo, preguntas que sólo generan más preguntas. Los colores y sonidos se incrementan, me imagino fotografías, planos, luces, ese chico tiene la pinta ideal para mi documental, creo que deje la ventana abierta, ¿Qué voy a comer hoy? Basta Julia. Mente en blanco, quietud. ¿Será posible eso para mí?
En la parte individual busco concentrarme más profundamente, nacen pensamientos más íntimos, me surgen imágenes mentales de mi familia, amigos, sensaciones de añoranza, angustia y cariño. Comienzo a relajarme, a sentir un calor ameno, todo se torna cálido, siento que estoy cerca de la sensación de quietud. Esa tranquilidad parece ceder, aparecen de a poco a influir los sonidos, los colores, los pensamientos ¿Dónde estoy? Intento al menos catalogar los pensamientos, familia, deberes, preocupaciones, actividades. Cuando logré catalogar una parte, se me desordena la otra. Todo convive en mi mente, es una masa heterogénea pero masa en fin, todo se relaciona con todo.
No puedo dejar de relacionar los objetos y personas con colores, ¿será esa mi vinculación con el diseño? pienso ¿Qué es el diseño para mí? ¿Qué tipo de diseñadora quiero ser? No sé a dónde me llevan tantas preguntas, probablemente a más preguntas que respuestas, que considero que es uno de los objetivos de la heurística, cuestionarse y hacerse preguntas. Sólo sé una cosa, mi mente está creando constantemente. Mis pensamientos plurisensoriales son los colores para el lienzo blanco de mi mente.

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