Trabajo Grupal | Clase 4 - Resonancia | Grupo 11

Al juntarnos a charlar surgieron distintos temas y ejes que fuimos discutiendo por partes, lo primero que surgió fue: cuáles fueron los lugares elegidos para pensar y el por qué: la mayoría buscó lugares tranquilos, tratando de evitar estímulos externos que nos pudieran interrumpir o condicionar. Pero a pesar de haber buscado con ese objetivo, muchos nos encontramos con situaciones (algunas inesperadas y otras más comunes por el contexto en el que se desenvuelve la FADU) que nos interrumpieron, como música inesperada puesta por otra persona, el barullo creado por el conjunto de personas que se desplazaba de un lugar al otro en los pasillos de la facultad o el clima del entorno en donde estábamos y que nos condicionaba en ese momento.


Así como en la primera parte grupal realizada en el aula, observamos que a muchos les afecto el frío por el viento que entraba por las ventanas, por lo que era inevitable pensar "qué frío hace", fue así que nos dimos cuenta de cómo hasta la temperatura puede afectar en lo que pensemos, ya sea invadiendo ese pensamiento o influyendo en él por las sensaciones que genera. En contraparte quienes buscaron un lugar con sol para su parte individual notaron cómo ese entorno influía en lo que sentían, el calor del sol los llevaba a pensamientos más cálidos y felices. Así mismo entendimos que hay otro tipo de factores que pueden influir en el pensamiento, como la emocionalidad, ya que al estar tristes o alegres, es probable que tengamos pensamientos más orientados hacia aquella emoción que nos rodea. 


Otra circunstancia que nos condicionó fue la música que nos hicieron escuchar los docentes, donde algunos de nosotros las sintieron como melódicas en su mayoría y otros apreciaron momentos más tensionantes dentro de estos sonidos, aportando al ambiente y marcando un cierto ritmo al pensar. Mientras que aquellos que nos vimos interpelados por música con letra mientras escribíamos en nuestro momento a solas notamos como influyen de una manera diferente, en donde uno se concentra en lo que dice la letra y por lo tanto los pensamientos se orientan más al tema y lo que dice la canción que a su ritmo.


Fue así que nuestras conversaciones fueron orientándose hacia qué habíamos pensado en todo ese tiempo que estuvimos a solas, de qué forma visualizamos el pensar, que conexiones podíamos realizar con otros pensamientos, estructuras y expectativas que nos rodean. En un principio, en cuanto a las maneras de pensar de cada uno notamos que todos tenemos distintas formas de pensar, algunos pensábamos como si tuviéramos una conversación con nosotros mismos, a otros se le vienen imágenes a la cabeza asociados a esos pensamientos, otros en colores y sensaciones, pero ninguno tenía la representación gráfica de una palabra en la mente. De ahí surgió la duda de cómo habíamos volcado esos pensamientos en el papel cuando debíamos registrar lo sucedido, la mayoría lo volcó en palabras, excepto uno de los integrantes que lo hizo a través de dibujos que se le venían a la mente, en la medida en que pudo. Mientras reflexionábamos acerca de las características semánticas de los pensamientos, nos acordamos del ejemplo de la escritora y filósofa Helen Keller, que era sorda y ciega, y tuvo una experiencia académica muy exitosa, y ciertamente tenía maneras de pensar completamente diferentes de las que tenemos nosotros, justamente porque tenía otra forma de percepción del mundo, a través del tacto, fue mediante esto que nos preguntamos: ¿Sus pensamientos también se darán como si fueran tacto? ¿Puede llegar a pensar en imágenes o colores? ¿Y en sensaciones?.


Por otro lado, surgieron varias aristas con respecto a qué pensamos, en un inicio fue recurrente el notar lo pendiente que estábamos al comienzo de la actividad de las expectativas y cómo podíamos cumplirlas, especialmente en lo que respectaba a la consignas y las preguntas que nos realizaban los profesores, haciéndonos reflexionar sobre cómo esta necesidad de cumplir expectativas de un otro nos condiciona en el pensamiento y nos hace estar más pendientes de ello, fue así que nos preguntamos ¿Cuáles son nuestras expectativas personales? ¿Le damos el mismo lugar que a las expectativas de los otros?. Así también, surgió como grupo la cuestión de constantemente pensamos en el pasado y el futuro, pero no del presente, donde debatimos como generalmente pensamos en lo que vamos a hacer o en lo que ya hicimos (Ej.: Llego a casa y tengo que cocinar x), pero no pensamos ni reflexionamos de la misma manera en el ahora, en lo que estamos haciendo en el momento. Siempre hay una proyección a futuro, y consideramos que eso tiene que ver en gran parte con nuestras carreras, con el diseño en sí y su base proyectual, es por esto que está en nosotros el querer proyectar hacia adelante para crear, para ver, para fabricar. 

Lo cual nos hace pensar y preguntarnos, ¿Dónde queda nuestra deriva en esa proyección?, si algo no es acorde a eso que buscamos como un fin ¿Cuando le doy lugar a la deriva? ¿Y esta me marca algo que podría explorar, pero no me lo permito por no ser aquello que se espera o aquello que me plantee como objetivo en un primer lugar?. 


Fue a partir de esos interrogantes que llegamos al tema de las estructuras y órdenes, en donde a aquellos que pensamos de forma más estructural, con mucho orden y siguiendo un plan, nos frustra cuando algo se sale de ese eje que buscamos; mientras que otros que hacen las cosas de manera más espontánea y flexible, pero que encuentran dificultad en seguir ciertas normas sociales y educativas. Y pensando en esto es que observamos como a su vez esta base de pensamiento propia de cada uno marca el camino que elegimos hacer y seguir dentro de la facultad, orientandonos por materias o cátedras que creemos más acordes al pensamiento u estructura de uno, lo cual no nos permite explorar aquello de lo que carecemos, no nos permite salir de nuestra zona de confort, de aquello que ya conocemos o que ya sabemos manejar.


Nos cuestionamos y contra pusimos opiniones, experiencias, sobre el proceso de pensar en sí mismo, y uno de los primeros interrogantes que surgió fue: ¿Podemos manipular nuestros pensamientos? Es decir, en nuestra vida cotidiana ¿Elegimos lo que queremos pensar todo el tiempo o hay pensamientos que vienen por sí solos? y fue a partir de esta pregunta que llegamos a la conclusión de que en gran medida solemos ejercer un cierto control sobre nuestras mentes, ya sea por tener muchos temas que abarcar en un mismo dia o semana, creemos que vamos seleccionando y priorizando aquello que queremos resolver o tratar primero, como si hiciéramos una categorización de pensamientos y en la cual decidimos darle lugar a X pensamiento según la pertinencia del momento. Pero que de igual manera nos vemos embestidos, interrumpidos, convocados, por otros pensamientos en momentos donde no los esperábamos, ante un estimulo especifico que despierta un pensamiento que no queríamos que aparezca. 


A partir de esto nos cuestionamos qué hacemos para evitarlos, y reflexionamos que quizás el problema está allí, en tratar de evitar algo que nos está llamando y que está pidiendo aparecer, que está pidiendo ser visible. Sin embargo muchos de nosotros nos encontramos comentando distintas acciones que realizamos para evitar pensar, para suspender esta acción por lo agobiante que es ser tan consciente de lo que pensamos.

Ya sea escuchando música, viendo series, audiovisuales de manera constante o dibujando, comprendimos que todos encontramos alguna manera en la cual detenemos estos pensamientos para distraer la mente, o en los que tratamos de “apagar” los pensamientos intrusivos y de este modo sentirnos más livianos, sentirnos sin presiones o apuros, aunque sea por un momento, nos dimos cuenta que todos los integrantes en menor o en mayor medida sentimos la necesidad de frenar un poco. Aunque muchas veces es complicado apagar por completo los pensamientos que queremos evitar y estos se terminan sobreponiendo a las maneras que tenemos de evitarlos, resonando más y logrando esquivar las distracciones y haciéndose presentes, por lo cual terminan acompañándonos consciente o inconscientemente. 

Lo cual generalmente hace que de un pensamiento derivemos a otro y a otro, como si fuese una red que se expande y retrae a medida que vamos indagando y en donde aparecen las siguientes preguntas: ¿Cómo es que surgió este pensamiento? ¿De dónde viene? ¿Que lo causó o convocó?. Así surgió la duda dentro del grupo de sí a la hora de pensar: ¿Solo pensamos con la mente?, ¿El cuerpo que hace mientras pensamos o dialogamos?, ¿Estamos quietos o en movimiento?, ¿Se puede pensar con los otros sentidos? y ¿Por qué pensamos así y no de otra manera?.

Comentarios

  1. Si bien al leer los primeros párrafos notamos un texto descriptivo en vez de una reflexión que relacione los conceptos, al seguir leyendo vimos que la forma de articular los contenidos se volvía más interesante, llegando a reflexionar profundamente acerca del tema y aportando su mirada personal.

    Nos pareció interesante que hayan debatido acerca de los distintos modos de pensar teniendo en cuenta lo analizado en clase y que hayan logrado así abordar temas variados relacionados al pensamiento. Se nota que a partir del intercambio de ideas lograron llegar a más de una conclusión enriquecedora para el grupo.

    Creemos que el trabajo de este grupo tiene como puntos fuertes tanto los interrogantes que plantea como el uso de ejemplos pertinentes. Mencionar a Helen Keller suma un punto de vista super interesante que nos hace replantearnos nuestros propios pensamientos y hasta dudar de los conceptos adquiridos. Como crítica, pensamos que debatir y responder los interrogantes planteados hubiese abierto el análisis de una forma más abstracta o metafísica, para poder relacionarlo con otros temas y alejarse un poco de la consigna, pero que a su vez sigan estando familiarizados con el concepto de resonancia y del pensar.

    El volumen de trabajo es extenso, comprensible y adecuado para abordar la temática. Su amplitud es correcta y su grado de exploración e interpretación es atrayente y te invita a continuar la lectura.

    En base a las pautas de evaluación y teniendo en cuenta el cuadro de nivelación, consideramos que el discurso está bien argumentado, los conceptos y contenidos están relacionados y sus ejemplos son pertinentes y referentes, por lo cual, la nota merecida es N+.

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