Trabajo Grupal | Clase 6 - Problema Detonante | Grupo 11

MÓDULO DE SENTIDO:

  • Nombre del problema:

“INERCIA DEL CONSUMO EN LAS REDES SOCIALES”

  • Rasgo distintivo del mismo:
Es un problema que se da en un plano intangible, dentro de los dispositivos y la virtualidad.
  • Planteen una afirmación sobre él:
El modelo de consumo de las redes sociales quita la posibilidad de un contenido que perdure y de tiempo a la reflexión.
  • Generen una pregunta sobre él:
¿Cómo escapar de la corriente sin aislarse de las redes?

  • Escriban un párrafo que sintetice el problema o los problemas que expresa.

Dentro de nuestra problemática pudimos observar como diseñadores y al mismo tiempo como consumidores pero profundizando en el tema con una mirada más crítica, que cada vez es más común ver cómo el contenido que se sube a ciertas redes sociales (en específico Instagram con los posts, reels e historias) se está volviendo genérico, como si hubiese una bajada de un “modelo” impuesto a la hora de crear material, haciendo que todo esté hecho bajo el mismo molde, creando algo carente de calidad y haciendo que el creador tenga menos compromiso a la hora de producir, ya que solo trabaja o se centra en esos parámetros “genéricos” que parecen tener repercusión en el público, pero si se sale un poco de la norma, parece no funcionar o mejor dicho, no se vuelve “reconocido” o “exitoso” dentro de la plataforma, es así que se va perdiendo el objetivo de generar reconocimiento a través de la diferenciación, de la originalidad o autenticidad con lo que producimos, reforzando y estableciendo todavía más el contenido mainstream.


REFLEXIÓN GRUPAL: Acercamiento al problema

Iniciamos la fase grupal compartiendo los distintos problemas detonantes que pensamos individualmente y después de debatir sobre estos llegamos a la conclusión de que aún son problemas de tipo “paraguas”, que se podrían considerar más como temáticas que como problemas mismos. Aun así, dentro de estas temáticas hay pequeños problemas que se relacionan entre sí (incluso entre los temas de los distintos miembros del grupo). A su vez estos grupos de problemas más pequeños tienen como un “problema madre” que los engloba a todos. Tratamos de identificar cuál era este problema mayor que nos estaba convocando como grupo, lo que nos llevó a analizar distintos casos que cada uno compartía.

Fue unánime la elección de problematizar las redes sociales, es algo que nos convoca a todos desde el lugar de consumidores diarios y también como diseñadores, ya que desde nuestras distintas carreras todos tratamos el tema de redes sociales dentro de nuestros trabajos. Hablamos sobre los algoritmos de las redes sociales, y cómo nos “espían” (Ejemplo de publicidades que surgen después de hablar con alguien o buscar algo). Lore compartió “They live, barely”, un vídeo de creación propia hecho dentro de otra materia que realiza una reflexión sobre el consumo y cómo funcionan las publicidades en Instagram. En el vídeo se ve la plataforma de Instagram y a medida que avanza el scrolleo las imágenes se glitchean develando sus mensajes escondidos como “consumí”, “mostra”, “compra”, “no pienses”. Resonó en algunos compañeros la frase del final, “No pienses”, algo que hicimos puramente en la clase 4, y nos llevó a reflexionar como algo que utilizamos constantemente tiene esta idea oculta de hacer que no pensemos e inculcarnos un modelo de consumo que trata de pasar desapercibido, haciéndonos creer que son deseos propios y no fomentados por la manipulación del contenido que nos muestran constantemente.

De allí, de esta idea de actividades que nos permiten “no pensar” hablamos sobre la música y el problema que planteo Noe con respecto a cómo la música la acompaña todo el dia pero la ayuda a no pensar, de qué modo funciona como refugio o escape de ese pensamiento constante pero que puede ser un problema en ciertas situaciones. A su vez charlamos de cómo el ritmo de la música afecta las acciones que estamos realizando en el momento. Durante la experiencia realizada en clase, había una música de tipo “heavy” con un ritmo bastante rápido. Noe compartió que en un momento ella tuvo que dejar de escribir para seguir el ritmo con la lapicera porque no podía concentrarse en lo que tenía que hacer. 

En este momento nos surgió una relación entre aquello que veníamos hablando de las redes sociales y la música, puntualmente el lugar que juega la música en estos contenidos que consumimos constantemente, en los reels, historias, y cómo habrá cambiado el proceso creativo del artista para llegar a esos resultados. Hoy en día las canciones no duran más de 2 minutos, y canciones de más duración (hasta 7 minutos incluso) no llegan a ser tan populares. Esto nos lleva a canciones “hit” o canciones que son tendencias, que cuentan mínimamente con un estribillo de 15 segundos que puede funcionar por separado para ser utilizados hasta en un reel de alguien comiendo un alfajor. Cuando las canciones se “queman” debido a esta excesiva popularidad y constante repetición, provoca que ya no las disfrutemos tanto. ¿Por qué dejamos de disfrutar algo que genuinamente nos gusto en un momento cuando se vuelve popular? ¿Es popular por lo reiterado o porque hay algo en ese contenido que realmente convoca a las personas, como era lo popular en un principio?

Encontramos que hay algo de la plataforma que nos convoca como diseñadores, nos lleva a debatir si es posible proponer algo nuevo o diferente a través de las limitaciones del medio. Surge en este momento el concepto clave de Marshall McLuhan “el medio es el mensaje” desde el punto en, cómo a pesar de que Instagram se presenta como este espacio vacío donde uno puede compartir lo que quiera y usar la plataforma de la forma que desee, siempre encarna una política, un formato preestablecido que nos marca cómo debemos usarla y cómo deben ser los mensajes que por ella se emiten. Particularmente, Instagram propone una supremacía de la imagen, donde todo entra por los ojos y el texto es lo que menos se utiliza o resulta efectivo a la hora de comunicar algo y atraer a posibles seguidores y/o consumidores, tomando de algún modo como lema la frase “una imagen vale más que mil palabras”. Con estos conceptos resuenan en nosotros ciertos perfiles que sentimos que resignifican la plataforma para utilizarla a su favor compartiendo contenidos que, en principio, no están permitidos o pensados para subirse dentro de la misma. Un ejemplo de ello es Wandering Bud, una emprendedora de objetos en cerámica para el uso y consumo de cannabis, una sustancia ilícita en gran parte del mundo, por lo cual su promoción abierta está prohibida también, pero que sin embargo encuentra su forma de ser publicada en este medio disfrazando a los objetos como si fueran macetas, o morteros de semillas.

Por otro lado, para seguir pensando sobre esta plataforma retomamos una cita de Postman en su texto “Divertirse hasta morir” escribe (...) “Las formas del discurso público regulan y aún dictaminan, qué clase de contenido puede surgir de ellas. (...) No se puede utilizar el humo para hacer filosofía, su forma excluye el contenido” (...), lo cual nos permite preguntarnos sobre qué tipos de discursos se pueden generar en Instagram desde la configuración de la plataforma y cuáles son aquellos que se incentivan especialmente, construyendo el mensaje dominante de consumo de la misma. De esta manera nos preguntamos si el diseño de la aplicación permite la creación y circulación de otro tipo de contenidos, o si ellos se ven perdidos y opacados en el mar de contenidos con foco publicitario,  dejando  fuera de la difusión masiva a los diferentes tipos de discursos y provocando que su forma excluya a ese otro tipo de contenido. Vivimos en una época donde queremos las cosas ya y todo se consume de manera rápida, desde la comida hasta las relaciones entre personas. Es una sociedad de consumismo, donde nada dura y todo es efímero. Nos preguntamos ¿Cómo salirse de esta corriente (a la que denominamos inercia) que nos lleva a hacer todas estas cosas de una manera automática? ¿Es posible crear un contenido que sea diferente a esto que las plataformas dictaminan?

Ya con todo en mente tuvimos el dilema sobre cómo encarar el problema que debíamos trabajar. Verlo como si fuéramos consumidores o verlo como diseñadores. Decidimos tomar el tema de la calidad del contenido que producimos y el compromiso que le ponemos desde nuestro lugar como diseñadores a continuar perpetuando este tipo de discursos o generar un cambio desde adentro. También pensamos en cómo podríamos producir cosas que se consideren duraderas y no descartables, cosas con mayor pregnancia. ¿Cómo poder romper o resignificar esta inercia que nos lleva a hacer cosas y qué pasa cuando la rompemos? 

Comentarios

  1. SN

    Es realmente interesante el proceso que fueron realizando para llegar al problema expuesto, se ve reflejado que tuvieron varios momentos de debate y reflexión donde analizaron distintas variables del mismo problema, desde el tipo de diseño o el contenido condicionado por los algoritmos hasta el rol de la música creada para ser tendencia en redes sociales.
    El texto fue creciendo párrafo a párrafo logrando captar la atención del lector gracias a la lectura fluida lograda por la buena redacción.
    Buena extensión. Incorpora gráficos que sirven para entender y complementar la información leída. Elabora preguntas que nos hacen reflexionar en profundidad. Utiliza numerosos ejemplos pertinentes y cita referentes. Analiza el problema como un fenómeno complejo y presenta un discurso original y argumentado.

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