Trabajo individual | Clase 4 - Maneras del Pensar | Pedro Torres


Todo el tiempo estoy pensando, pero ni siempre estoy pensando acerca de mi pensamiento. Vivo de manera muchas veces automática y no percibo la forma que funciona mi cabeza, los caminos y las conexiones que hacen los neuronios para procesar y comprender todas las cosas que rodean — y también las cosas que no me rodean, o que quizás me rodean pero solamente en mis pensamientos, que no habitan una contraparte física. Y qué experiencia extraña es tomar consciencia de mi propia consciencia… Imaginar que reacciones químicas en el interior de células microscópicas pueden comprender, crear y guardar ideas, desarrollar lógicas propias, provocar cambios físicos en mi cuerpo, hacer con que yo pueda visualizar imágenes y escuchar sonidos que no estén ocurriendo en el mundo real.
A lo largo del ejercicio que hicimos en la clase, creo que quizás estuve pensando acerca del pensamiento en lugar de simplemente pensar libremente. Que de hecho no haya experienciado una forma pura de mi pensamiento, sino un metapensamiento. Pero esto no descaracteriza el proceso.


PARTE 1 - SESIÓN GRUPAL


Cuando empezamos el ejercicio, tardé un poco a sentirme cómodo, y estuve un par de minutos buscando la mejor posición en el banco para que yo pudiese pensar sin que algún incómodo en mis nalgas o mis espaldas estorbasen mis pensamientos. Lo que es raro, porque en el cotidiano no es un tema que suelo preocuparme… estando cómodo o no, mi mente está ahí, a full pensando todo el tiempo, y no hace falta que yo esté en la mejor posición de la silla.
Después de haber probado todas las organizaciones posibles de mi cuerpo en el banco, empecé el proceso de simplemente pensar… pero no podía. No es que de hecho no podía, pero había una voz (o un observador, un narrador, no sé cual sería la mejor manera de describirlo) que monitoreaba mi pensamiento, y por ahí yo no podía pensar. Después de algunos minutos, esa voz que estaba dentro de mi cabeza empezaba a relajar, como un centinela que empieza a caer dormido y permite la llegada de pensamientos “de verdad”. Con ese centinela yo charlaba con palabras, como un diálogo conmigo mismo. Intentábamos describir semánticamente todo lo que pasaba en mi mente. Pero después, cuando esa vigília se va, los pensamientos que surgen no son verbales, sino imágenes, conceptos, formas, sentimientos, que interaccionan y se organizan en ideas pero que no son exactamente semánticos. Es como un flujo de símbolos que no necesitan de una estructura lingüística para funcionar. De la nada, tomé conciencia de estos pensamientos que se me ocurrían mientras se dormía el centinela. Y es como un “ah mirá, yo estaba pensando!”, y a partir de ese momento el centinela puede relajar y mi mente empieza a viajar con un poco más de libertad para visitar cualquier punto de mi memoria.
Para intentar estructurar esa percepción, elaboré una especie de infográfico que organiza de manera visual esas dos capas de conciencia que experimenté. Una línea roja que sería la “línea narrativa”, a quién yo me referí anteriormente como un tipo de centinela. La otra línea, en azul, sería la línea de fondo, la de los pensamientos libres, no semánticos, espontáneos y viajeros. 
Después, el ejercicio gana una nueva complejidad, porque empieza la música y las preguntas disparadoras. A partir de ese punto, en que tengo un objeto sobre cual reflexionar (la pregunta) y estímulos externos (en este caso, la música, que incluso creo que opera en la misma camada de la línea de fondo, pero esa historia sería suficiente para otro texto), y a partir de ese momento creo que tengo una experiencia de pensamiento más próxima de lo que tengo en mi cotidiano.


PARTE 2 - SESIÓN INDIVIDUAL


Para el ejercicio individual, busqué un lugar en que yo tendría un poco más de tranquilidad pero aún así con estímulos suficientes para inspirar un proceso de libre pensamiento. Elegí un espacio cerca del puente para la reserva ecológica. Y yo no podría haber elegido un lugar peor. Yo tenía mucho frío, el viento estaba muy intenso, y todo lo que me ocurría en mi pensamiento era: dios mío qué frío. Eso me llevó a una reflexión interesante… Muchas veces nos referimos a nuestra conciencia como siendo únicamente nuestra cabeza, como si toda nuestra mente estuviese condensada dentro de la caja craneal. Pero todo es mente. La punta de mis dedos son mente, mis pies son mente, mi cuello es mente, mi nariz es mente… Todo es parte en un conjunto plural que es la mente, y una sensación que yo tenía en mi cuerpo físico influía directamente y ocupaba toda mi conciencia (línea narrativa).
Otra cosa que percibí a lo largo del ejercicio individual es que, para que yo tenga una experiencia de “viaje” en mis pensamientos, los estímulos visuales son un gran obstáculo. Percibí que cuando miraba hacia el suelo, me sentía más cómodo y había más espacio para que la mente (línea de fondo) pudiese empezar a viajar.
En ese momento, tuve muchas ganas de chequear mi celular o poner auriculares para escuchar un poco de música. Creo que cuando estábamos en grupo, me sentía perteneciente a un ejercicio grupal, y estimulado a participar de manera más dedicada a la experiencia. Cuando pasamos para el ejercicio individual, yo estaba solo y por ende más próximo de la experiencia que tengo en los momentos de ocio de mi vida, y noto un disparador para los hábitos que suelo tener en estas situaciones. Quizás eso sea una forma de huir de la dura conciencia de la conciencia, el pensar acerca del pensar. O quizás sea simplemente mi TDAH :)


PREGUNTAS QUE SURGIERON DESPUÉS DEL EJERCICIO:


¿Porque no me gusta estar en silencio con mis pensamientos, y me huyo para estímulos externos como el celular o música? Porque es difícil estar con ellos, porque nos hace acordar de los problemas que tenemos que resolver, las dudas que quedan sin respuestas.
¿Porque cuando me pongo solo con mis pensamientos tiendo a ponerme triste o melancólico? Ahora pensándolo bien, creo que ni siempre es así.
Cuando me voy a dormir, ¿cómo operan mis pensamientos? ¿Dejo de pensar? ¿Se van como degradê? ¿O simplemente no tengo la conciencia de mis pensamientos pero sigo pensando?
¿Es más fácil metapensar o simplemente pensar? Definitivamente es más fácil metapensar.


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