Manifiesto
El diseño viene de adentro
¿Para qué existe el diseño?
¿Para dar solución a problemas o necesidades de esta sociedad?
¿Para retroalimentarse y crear cada vez más una disciplina más conectada e intrínseca con la estructura
de esta sociedad?
El diseño como lo vemos en muchas instituciones es funcional al sistema opresor en el que vivimos.
Si, puede dar soluciones a muchas necesidades que el ser humano tiene,
pero orquestandose siempre bajo el mismo modelo de oferta - demanda, sentido, producción masiva, etc.
Propongo que empecemos a entender el diseño de formas mas esotéricas, mas nutrientes para nuestro
alma.
Que nos haga conectar nuevamente con nuestro ser,
más allá de cualquier creencia religiosa, que nos obligue a mirar para adentro, que nos haga expulsar
y sublimar nuestros más temidos sufrimientos.
Que el diseño se funda con todas las demás disciplinas que estudian la mente humana y esta sociedad,
como siempre ha sido, pero ahora eliminando cualquier sentido de retribución mercantilista y narcisista.
Quizás el diseño que estoy buscando tiene que tener otro nombre ya que la modernidad que nombró a
esta disciplina y sus procesos, solo tiene una cara.
Que el diseño no se vea como una vía para generar ingresos, si se usa el diseño para vender,
que no se llame diseño.
Que el diseño venga de nuestros propios pesares y que sirva, no para mostrarle al mundo,
sino a las decenas de personas que nos rodean día tras día,
que podamos vivir diseñando sin tener que poner en venta nuestras ideas, nuestros deseos,
nuestra vida entera en pos de encontrarle un sentido bajo este sistema opresor.
Que el diseño no se confunda con el concepto de arte, que el diseño englobe al arte como un proceso
más de su misma disciplina.
Que el diseño nos invada, nos llame a repensarnos continuamente, que sea el motor de
nuestra motivación y de nuestra existencia.
Este modelo de sistema nombró al diseño, pero antes de que exista este modelo,
ya existia ese diseño, diseñamos para sobrevivir y para comunicarnos.
Diseñamos para vivir.
No dejemos que este modelo nos robe la herramienta más empática y humana que tenemos.
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