El segundo bloque se basó en el análisis de los problemas y el posicionamiento.
La primer clase comenzó con una actividad que consistía en caminar por el aula sin un
destino determinado. Durante el desarrollo de este ejercicio noté, confirme y
me asombré de los comportamientos automáticos que muchas veces tenemos las
personas. Teníamos la posibilidad en ese momento de movernos como quisiéramos,
caminar, correr, girar, lo que nos llame más la atención; sin embargo, la
mayoría caíamos en el movimiento multitudinario de dar vueltas y vueltas sobre
el centro del aula. Parecía una fuerza mayor a nosotros que nos absorbía. De repente
la clase era un lavarropas gigante. Otra
de las cosas que noté fue la dificultad para salir de ese lavarropas/ orden
establecido; cuando quería ir para otro lado, me topaba con obstáculos fijos,
como los bancos y andantes, las personas; esto hacía que tarde o temprano
vuelva a caer en el orden circundante de toda la clase.
Luego de realizar este ejercicio,
nos sentamos en los bancos que antes eran obstáculos para comenzar a pensar
sobre los problemas. Para contextualizar
¿Qué es un problema? Es aquello que surge como obstáculo y como consecuencia no
se puede continuar por ese mismo camino de la manera en que lo estábamos haciendo,
debe existir un cambio. Podríamos encontrar similitudes con los obstáculos
desarrollados en el párrafo anterior, sin embargo, ahora me quiero referir a
dos cuestiones sobre los problemas. Una es a la resolución, que puede ser
rápida y momentánea o lenta y definitiva. La primera opción sería como correr
uno de los bancos que nos impiden el paso y continuar, así con todos los
necesarios. Sin embargo los bancos seguirían existiendo, obstaculizando otra
parte del aula. La segunda opción requeriría de un esfuerzo más mental que
físico, analizar por qué se encuentran ahí, encontrar el detonante de ello y en base a eso solucionarlo.
Esta parte de la clase se basa en
eso, en el problema detonante. Detonante como aquello que emerge producto a la
fuerza y a la presión. Aquello que explota. Todos tenemos problemas detonantes,
algunos más profundos que otros, a los cuales buscamos justificaciones y soluciones.
Lo importante a saber acá es que siempre
van a existir problemas, los cuales no hay que confundirlos con enigmas, y
además, hay que tener en cuenta que cada sujeto
percibe los problemas en base al contexto
en que se encuentra y el marco
valorativo. El problema entonces se relaciona con la posición.
La posición entonces varía según
nuestro contexto, el cual forma parte de un proceso histórico. Por ende podemos
deducir que nada de esto es estático, nuestro contexto varía, al igual que
nuestra posición y la forma de interpretar nuestros problemas también.
Tal como la palabra lo define,
los sujetos parten de la base de la subjetividad, la cual está íntimamente ligada
al posicionamiento y al contexto; por ende, la forma de analizar una problemática
siempre dependerá del sujeto. Lo importante aquí es ser conscientes de esa
posición y ante el surgimiento de problemas, preguntarnos primero: ¿Dónde me paro
cuando analizo un objeto? ¿En qué posición me encuentro? De
esto dependerá mi estado anímico, poder de resolución, frustración, motivación
para tratar ese objeto/problema.
Comprendiendo que la mirada hacia
los problemas varía con el sujeto, la posición y el contexto en el que se
encuentre, podemos continuar con la otra
parte de la clase. En dicha parte, se nos propuso pensar un problema
detonante, escribir sus características, preguntas, máximas y posible
resolución. En mi caso se me vino a la mente un problema detonante muy
complejo, casi como la pregunta “¿Qué vino primero, el huevo o la gallina?”, el
cual me es muy complicado encontrarle una solución. Sin embargo, gracias a este
ejercicio comprendí que muchas veces no se trata de un problema, sino de un
sistema de problemas, los cuales hay que intentar desmenuzarlos para
comprenderlos y así ir reduciendo el enredo. Además, comencé a ser consiente de
los límites autoimpuestos que usualmente presento ante los problemas, como si
fuesen una suerte de escudo pero que en realidad me impiden ver el horizonte de
este, el posible fin.
Finalmente, en la puesta en común
y trabajo en grupo, a partir del debate, me pareció interesante la manera que
tiene la heurística de analizar los problemas, la cual es diferentes a la
lógica algorítmica. El separar el análisis del problema en etapas, me ayudó a
dejar de lado la preocupación para concentrarme y ocuparme de una etapa a la
vez. En dicha puesta en común, luego de analizar los problemas de cada integrante,
comenzamos a ser conscientes de la importancia y responsabilidad que tienen los
diseñadores con respecto a este tema. El problema abordado por el grupo, hizo
que comencemos a elaborar un pensamiento más crítico sobre las acciones de
ciertos diseñadores y sobre nuestra futura posición y resolución en el área. Cómo
elaboramos, analizamos y diseñamos los objetos en base al análisis de los problemas
y la sociedad. Podemos seguir la corriente establecida, alienada, corriendo los obstáculos momentáneamente o bien trabajar
sobre el origen de estos para lograr un verdadero cambio en base al diseño. Pasar de estar sitiados a estar situados,
ser conscientes de ello. De repente el ejercicio inicial de la clase había
cobrado sentido y tenido conexión con nuestra conclusión final.
Para finalizar el segundo bloque se nos
hizo elaborar un manifiesto, tanto grupal como individual. En ambos casos cobró
sentido lo que habíamos comenzado a elaborar como grupo sobre la posición del
diseñador. Elaborar un manifiesto te hace analizar todos los aspectos del
problema y pensar las acciones que se deben realizar para su resolución y que
no termine siendo interpretado como un enigma.

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