Trabajo Individual | Manifiesto | Clase 7 - Posición | Noelia Leal

Manifiesto sobre el sentimiento del diseñador:

Sobre la hiperexigencia y la obligación hacia los diseñadores.


¿Cuándo fue que dejaron de pensar en nosotros como personas con una vida fuera de la facultad? ¿En qué momento nos convertimos en máquinas que tienen que producir constantemente? ¿Cuándo dejó de importar nuestro estado emocional y físico?.


Si bien la idea de diseñador está ligado a la creatividad y al deber que tiene uno de crear elementos que comuniquen de manera efectiva, ¿Qué sentido tiene que se ponga por delante de todo esto, la obligación a producir en cantidad y en tiempos acotados?.


¿No ven que de esta manera solo nos dejan en un lugar de compromiso, en el que debemos apurar nuestras creaciones, sin tiempo de poder pensar críticamente en las piezas que estamos haciendo? Pregunto realmente, ¿Esto tiene algún sentido?.


Claramente no, somos diseñadores que tienen los conocimientos y herramientas necesarias para construir problemas, entender su desarrollo y resolverlos entrando en el campo estratégico del diseño, pero poco importa si esto es avasallado por personas que solo quieren máquinas que produzcan en cantidad, sin pensar en el trasfondo de quien está detrás de ese trabajo.

No malentiendan, no buscamos que sean piadosos o misericordiosos con nosotros, pero sí que se mantenga un respeto mutuo, que no se nos subestime por estar en esta posición, que no se menosprecie nuestro cansancio.


No olviden que somos personas, que tenemos una vida más allá de la facultad, más allá del trabajo, tenemos otras obligaciones, familia, derecho a nuestros momentos de ocio y esto no debería ser motivo para ponernos a elegir entre una u otra cosa, porque se nos predispone un papel obligatorio, el cual parece una etiqueta que no podemos cambiar. 


Nosotros queremos ser los que logren este cambio, queremos que dejen de deshumanizarnos, queremos volver a ser esas personas curiosas y creativas que éramos en un principio cuando elegimos esta profesión, o mejor dicho, esas personas que somos pero que están siendo acalladas por el deber hacer y el desánimo. Ese es nuestro principal objetivo, volver a sentir ese disfrute pleno y consciente por lo que hacemos, ya que solo eso puede hacer que nuestras piezas vuelvan a tener sentido y para eso el concepto de obligación e hiperexigencia deben ser revertidas.


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Pensando en la elección de los problemas que desencadenaron los manifiestos tanto grupal como el mío (individual) creo que son temas que pueden parecer distintos pero de alguna manera se pueden conectar, ya que ambos hablan sobre el trabajo del diseñador y de cómo ciertos aspectos o situaciones lo afectan a la hora de la crear sus diseños. 


En mi caso, esta elección no es al azar, ya que es algo en lo que me siento inmersa, es algo que afecta mi marco valorativo y mi contexto dentro de la facultad y es por eso que decidí ponderar por sobre otras esta situación dentro del ámbito de nuestra profesión, donde genero esta problematización para entender lo que pienso, lo que siento, lo que busco, y a la vez una posible solución. 

Para lograr eso, una vez que encontré el problema, lo desarrollo, y trato de observar e interpretar desde que lugar me estoy posicionando y me cuestiono el porqué y el cómo de este posicionamiento, pensar que fue lo que me llevó a pensar así. Debido a que este problema es un “objeto” dentro del mundo al cual yo como “sujeto” elegí interpretarlo para saber qué acciones puedo tomar en consecuencia de mi posición, de esta manera puedo elegir si prefiero afrontar el tema en donde busco con mi accionar encontrar una posible solución o algún cambio, o tal vez evitarlo ya que pienso que es algo que excede mi accionar y que no lograría nada con mi intervención.  


Debido a esto creo que mis acciones dependen mucho del contexto, ya que dentro de la facultad afronto las problemáticas de ambas maneras, pero en el ámbito profesional ya pensando en un posible cliente, trato de estar más en control, busco tener un accionar más metodológico, estratégico, y entendiendo las necesidades del cliente. 


Aunque muchas veces este planteamiento termina siendo un ideal, porque no siempre sale así, muchas veces mi propia exigencia se convierte en una problemática a la hora de hacer un trabajo tanto para la facultad como para un cliente, ya que empiezo a dudar sobre lo que hago y eso provoca que tarde más en desarrollar y terminar mi idea, además de que muchas veces las presiones por el tiempo y la cantidad de elementos que me piden no ayudan a tener un ambiente más llevadero para poder desenvolverme de manera más plena. Es complicado dejar de lado las dudas, la culpa, los miedos y son estos lo que influyen y condicionan mi trabajo.

Lo cual hace que me haga la siguiente pregunta: ¿Soy yo la que crea esta crisis a partir de mi propia situación subjetiva?, ¿Hay acciones que pueda tomar para evitar esto?.

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